Agua importada vs. Agua nacional

por | 16 agosto, 2017

Antes de comenzar, una pequeña historia. Llegué a Atelier a punto de mediodía en pleno verano. Vale decir que antes de ver la carta siquiera, le pedí a mi camarero “un agua” –así, sin apellidos–. La misma llegó rauda en una elegante botella de agua importada 2.50 CUC que, ya destapada, obviamente no pude devolver.

–Disculpa, una pregunta: ¿por qué me has servido esta agua si tienes agua nacional 1.50 CUC? La veo en otras mesas.

–Es que cuando se pide “a la carta” ponemos siempre Acqua Panna para que nos queden más botellas de Ciego Montero para los grupos por reservas; y así equilibrar las cantidades que tenemos. Pero, si usted desea, le pongo una nacional después de esta.

–No, con esta me basta. Solo quería saber por qué no me has dado la opción de elegir entre nacional e importada, si tenías de las dos.

Cayó sobre nosotros un silencio incómodo y el chico regresó velozmente a sus tareas, sin entender el porqué de mi pregunta. Probablemente, para él fui solo “la clienta que hace preguntas raras e inoportunas cuando uno más trabajo tiene”.

Nada, que aquella tarde terminé hidratándome con un agua de lujo, desperdiciando el sabor centenario de Acqua Panna, bebida consumida por los Médici durante sus vacaciones en la región de Toscana, en una sed vulgar y tan poco necesitada de lujos como la mía. Atelier tiene esta pequeña ley interna según la cual “me tocaba” aquella agua importada por haber llegado de improviso. Por supuesto, también tuve que pagar más por un producto, cuya función es la misma en su variante económica, y que no había ordenado en primer lugar; eso fue realmente lo que más me incomodó.

Un colega refirió recientemente en Cubapaladar su experiencia por Fumiyaki en torno al preciado líquido. Ahí el camarero le explicó que al dueño le “daba más negocio el agua importada”, por lo que no tenían en oferta agua nacional.

Tomar agua embotellada es en Cuba una cuestión de inocuidad. ¿No le martillea aún en la cabeza el “no tomes agua por la calle” enseñado por su abuelita? No en balde la Televisión Cubana se une a la sapiencia popular y gasta miles en hacernos entender que “tenemos que hervir el agua” o en su variante más rápida hacernos de una botellita de “agua de la tienda” cuando más apurados –o sedientos– estamos. Mi consejo: pregunte siempre antes de ordenar; no dé por sentado que traerán Ciego Montero –nuestra única agua nacional– cuando sediento pida “¡agua!”.

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Indira R Ruiz

Acerca de Indira R Ruiz

Licenciada por el Instituto Superior de Arte, Indira es editora del suplemento de crítica teatral de la Revista Tablas, así como colaboradora de la propia revista y de otros medios culturales. Ha obtenido varios premios de crítica literaria, así como de investigación y de narrativa. Sus hobbies son las manualidades en papel y la cocina: espacio que considera de libertad suprema. Disfruta aventurarse hacia nuevas experiencias culinarias; es una apasionada de la comida oriental. Encuentra especialmente seductora la sutileza que ofrece la cocina asiática, la cual conoce tras su viaje a Japón y sus varias visitas a la comunidad india de Dallas. En Estados Unidos trabajó en restaurantes de especialidad Tex-Mex y de comida tradicional mexicana. Colecciona recetas de cocina tradicional cubana en peligro de desaparición. Ejerce la crítica culinaria de manera empírica desde hace años, pasión que alterna con su afición por el teatro y el idioma japonés.

Indira R Ruiz

Licenciada por el Instituto Superior de Arte, Indira es editora del suplemento de crítica teatral de la Revista Tablas, así como colaboradora de la propia revista y de otros medios culturales. Ha obtenido varios premios de crítica literaria, así como de investigación y de narrativa. Sus hobbies son las manualidades en papel y la cocina: espacio que considera de libertad suprema. Disfruta aventurarse hacia nuevas experiencias culinarias; es una apasionada de la comida oriental. Encuentra especialmente seductora la sutileza que ofrece la cocina asiática, la cual conoce tras su viaje a Japón y sus varias visitas a la comunidad india de Dallas. En Estados Unidos trabajó en restaurantes de especialidad Tex-Mex y de comida tradicional mexicana. Colecciona recetas de cocina tradicional cubana en peligro de desaparición. Ejerce la crítica culinaria de manera empírica desde hace años, pasión que alterna con su afición por el teatro y el idioma japonés.