Alimentación justa, limpia y buena

por | 27 noviembre, 2017

A propósito de la visita a Cuba de Carlo Petrini, presidente fundador de Slow Food International en noviembre de 2016, nos entrevistamos con Madelaine Vázquez quien funge como Consejera Internacional de Slow Food Cuba y el Caribe.

Alicia García: ¿Qué distingue a Slow Food y a la Universidad de Ciencias Gastronómicas ─UNISG─ de otras organizaciones e instituciones que persiguen y desarrollan objetivos similares?

Madelaine Vázquez: Slow Food International ─SFI─ es un movimiento mundial que se contrapone a las políticas de las transnacionales del alimento y al fast food ─comida rápida─ como su manifestación más destructiva. Agrupa a más de ciento sesenta países, con más de dos mil comunidades del alimento o nodos asociativos en todo el mundo. Se opone a la estandarización del gusto y promueve la difusión de una nueva filosofía del comer que salvaguarda las tradiciones gastronómicas regionales y promueve el alimento justo, limpio y bueno.

Los rasgos más notables de Slow Food International son su carácter integrador, así como su creciente vocación catalizadora para el fortalecimiento de una red mundial comprometida a cambiar las formas de producir, distribuir y consumir la comida. La Universidad de Ciencias Gastronómicas fundada por Slow Food en 2003, en la región del Piamonte, Italia, es la primera universidad reconocida por el mundo académico en esta especialidad y se nutre de este movimiento social de alto impacto y viceversa. Entre sus alumnos podemos encontrar tanto italianos como estudiantes de otros países; algunos de ellos son seleccionados por un sistema de becas para jóvenes de bajos recursos. Los educandos se preparan en disciplinas como Historia de la gastronomía, Enología, Turismo gastronómico, Historia de la alimentación, Economía de los productos alimentarios, Análisis sensorial, entre otras. Según sus miembros, “esta universidad se considera un faro gastronómico que guía la conjugación entre el saber humanístico y el científico, un sueño de Carlo Petrini hecho realidad”.

AG: A propósito, ¿qué razones han motivado a Carlo Petrini a visitar Cuba por vez primera en noviembre de 2016?

MV: Carlo Petrini no escapa a la gran repercusión de la Revolución Cubana. Por otra parte, en Cuba crece gradualmente la labor de Slow Food vinculada al movimiento agroecológico, la cocina sana y a lo académico, cultural y profesional. Se desarrollan proyectos de educación alimentaria y gastronómica en los que Slow Food Cuba ha puesto su granito de arena. Estas son las razones evidentes de su anhelo por conocernos. Vale destacar que nos visita un líder internacional muy querido y que se distingue por su sensibilidad y resultados laborales.

AG: ¿Cómo valora el trabajo que realiza Slow Food Cuba y el Caribe?

MV: A partir del VI Congreso de Slow Food International en 2012, se establecieron y fortalecieron las zonas geográficas de su atención y el Caribe pasó a ser uno de sus objetivos distintivos. En esta región somos cerca de diez países, caracterizados por la unidad y la diversidad, que trabajamos sobre iniciativas regionales de mayor trascendencia. Cuba cuenta con un maravilloso capital humano que asume la filosofía de Slow Food con ejemplos concretos e innovadores. Pienso que con mayor participación por parte de las instituciones podemos estimular incitativas y modelos muy impactantes. Por ejemplo, somos uno de los pocos países que asegura que los campesinos tengan semillas; que conecta la producción de alimentos con la aplicación de las energías renovables; que dispone de personal calificado para asumir fácilmente el proyecto del Arca del Gusto ─nominación de productos alimenticios amenazados cultural o biológicamente─.

AG: Considero que es insuficiente la participación de cubanos y latinoamericanos en los proyectos que desarrolla Slow Food International, organización que goza de amplia repercusión mundial y de un prestigio muy bien avalado. ¿Podría revertirse a corto y mediano plazo esta realidad?

MV: El trabajo de Slow Food en América Latina es muy fuerte, principalmente en México y Brasil, países con una profunda tradición agroalimentaria. El resto de los países también cuenta con una representación de esta organización. Sin embargo, todavía quedan objetivos por lograr como la realización de un Terra Madre Latinoamericano, como se hace en otras latitudes; una mayor integración de la red en cuanto a propósitos y lenguaje comunes; una representación más amplia de estudiantes latinoamericanos en la Universidad de Ciencias Gastronómicas. Por ejemplo, actualmente, en régimen de becados, solo dos jóvenes cubanos cursan estudios en dicha universidad y ya podemos observar sus excelentes resultados académicos y de perfil integral. Debemos desarrollar la aplicación de proyectos de colaboración colectivos que asuman la defensa de la biodiversidad y la protección del ambiente. Pienso que todo ello será posible en plazos breves.

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Acerca de Alicia García

Licenciada en Ciencias de la Información y Bibliotecología en la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana. Graduada del primer Diplomado de Periodismo Gastronómico en Cuba, en 2015. Gestora cultural y directora (codirección) de la Agrupación Visual Gourmet. Directora (codirección) del Festival Gourmet. Ha escrito artículos de temática gastronómica para las revistas turísticas Sol y Son de Cubana de Aviación y Soy del Caribe de Aerocaribbean, para la revista de promoción cultural Cartelera y en sitios web A la Mesa y Cuba Paladar, Radio Metropolitana, Boletín Excelencias Gourmet y para el blog Taste of Cuba.