Así llegó el casabe a mi vida

por | 17 julio, 2020

Nos enamoramos de las más sublimes cosas, nos aferramos a otras que a veces ni sabemos el por qué. Así fue que llegó el casabe a mi vida, aún tengo los hermosos recuerdos de mi niñez cuando mi abuela me enseñaba a comer el también llamado pan de yuca; sin embargo, pasaron largos años hasta que descubrí un mundo desconocido, el arte culinario. Allí comenzó mi romance con el casabe, nuevamente nos veíamos a la cara, mis labios lo tocaban, mis pupilas gustativas trataban de encontrarle sentido a esa sensación que había dejado hacia tantos años atrás de infancia y abuela.

Entonces conocí a Yoel, una imagen de guajiro con sombrero y todo, un espectáculo, un hombre de pocas, pero a la vez muchas palabras, de manos recias, de contundente carácter y pícara mirada. ¿Quién me diría que conocería a un productor de casabe en La Habana? ¿Quién iba a pensar que aquel alimento que de niña que me parecía la cosa más insípida del mundo llegaría a enamorarme? Pero de la mano de Yoel  Fontaine conocí su sabor, su textura y sus bondades. Recuerdo visitar varios restaurantes en La Habana donde ofertaban tapas, confieso que en un principio tuve que investigar el sentido de lo que era una tapa, pero lo que tenían casi todas las que probé en común era ese alimento taíno, no sé si todas ellas vendrían de las manos de Yoel, pero si entiendo que era y es un gran paso. ¡Increíble casabe en La Habana!

Yoel Fontaine “El Ingeniero del Casabe”

Hoy en día en las paladares de La Habana podemos degustar muchas y sabrosas tapas, con distintos sabores y colores, con mucha creatividad y atrevimiento; y en muchas ocasiones encontramos la base de Yoel y no es que sea privativo de nuestro Ingeniero del Casabe, es que sus manos crean un alimento, una cultura, una raíz y hasta para algunos como yo un hermoso recuerdo de infancia.

Tapas con base de casabe

El casabe está gradualemente entrando a los restaurantes habaneros, hasta tendremos un Festival. Muchos ya han hablado de ello. Pero lo real y maravilloso de nuestra tierra es un señor con sombrero que me espera en una calle del municipio Playa para brindarme un alimento que jamás soñé y que volvería a mi hogar, que enamorara a mi familia, incluyendo a mi hijo, porque el casabe es un alimento sano y nuestro. Me siento muy satisfecha que muchos como yo hoy son consumidores del alimento Taíno, que regrese a nuestras mesas y que existan personas como Fontaine que nos ayuden a conservar tradiciones y arte del buen comer.

Foto: Abel Ernesto