Cocina y Cultura Alimentaria: salud y larga vida

por | 12 diciembre, 2019

Una gran fiesta de sabores fue realizada este sábado desde la librería Alma Máter por los representantes del proyecto Cocina y Cultura Alimentaria, quienes se reunieron en ese espacio habitual, ubicado en la intercepción de las calles Infanta y San Lázaro. Los objetivos de la jornada fueron despedir el año 2019 y seguir promoviendo tanto la literatura como la cultura gastronómicas.

Embutidos, casabes, huevos de codorniz, queso y dulce de guayaba, deliciosos jugos naturales en conserva, vino dulce y pru cubano, fueron protagonistas de esta última presentación, dedicada a los 30 años del Slow Food Internacional (SFI), organización global sin fines de lucro surgida en Italia el 10 de diciembre de 1989 a propuesta de su principal fundador Carlo Petrini.

En una conferencia relacionada con el tema, Nélida Pérez Hernández, coordinadora de comunicación del Slow Food Cuba (SFC), comentó que este movimiento se sustenta en los principios básicos de una alimentación “buena, limpia y justa”, que se ha ido extendiendo en nuestro país desde el año 2004, aunque ha alcanzado mayores resultados en los dos últimos años.

“Nuestros activistas están nucleados en proyectos dirigidos al rescate de las tradiciones alimentarias, a la promoción de nuevas formas de elaborar los alimentos, a la educación por el respeto a la naturaleza, al fomento de una agricultura sobre bases agroecológicas, a la enseñanza y creación de hábitos alimentarios sanos en las nuevas generaciones, y sobre todo, a la defensa de la biodiversidad y al desarrollo de acciones para enfrentar el cambio climático. Estas son las principales líneas de trabajo que seguimos”, comentó la especialista.

Algunos ejemplos sobre la notable evolución de SFC son la constitución de la Alianza de Cocineros de la cual son miembros destacados chefs de la culinaria cubana; el avance del Arca del Gusto Cuba con más de cuarenta productos catalogados;  y se establece una periodicidad del  Mercado de la Tierra en la finca Vista Hermosa, el cual, desde su primera edición, tuvo gran aceptación en el público cubano por la calidad de los productos presentados.

A su vez, el chef Enoch Tamayo, líder y coordinador de Cocina y Cultura Alimentaria, explicó  en entrevista exclusiva que el 2019 concluyó con resultados satisfactorios. Recordó la Máster Class vinculada a la miel de la melipona y su producción en Cuba; el encuentro dedicado al proyecto comunitario Granjita Feliz, el cual trabaja con niños especiales y desarrolla en ellos habilidades para el cuidado a los animales, la producción de vegetales, la creación de pinturas y esculturas. De igual modo se refirió a la cocina kilómetro cero o de proximidad, así como a las dietas saludables.

No pudo faltar un momento dedicado a la Dra. Wally Thompson, creadora principal de Cocina y Cultura Alimentaria en el 2013; ni otro dirigido al Movimiento de Alimentación Sostenible (MAS), fundado a principios de año en el seno de la Sociedad Cubana para la Promoción de las Fuentes Renovables de Energía y el Respeto Ambiental (Cubasolar), como una alianza de saberes y un reto necesario para la transferencia de conocimientos.

Con una mirada al futuro, el chef Enoch Tamayo aseguró que para el 2020 el proyecto tendría varios retos y proyecciones: “en primer lugar seguir trabajando esta misma línea de los productos naturales y biodegradables, y elaborar un programa igual de variado y diverso. Queremos repetir a los muchachos que nos hablaron de la miel y a los de Granjita Feliz, e invitar además a algunos restaurantes privados o estatales que difundan las tradiciones gastronómicas cubanas y hayan tenido buenos resultados”.

De este modo seguirá creciendo una iniciativa que promueve la cocina cubana y su rescate, y que permite el intercambio de experiencias y conocimientos entre profesionales que apuestan por una mejor calidad de vida y por la supervivencia del planeta.