El 10 %: ¿obligación o reconocimiento?

por | 13 septiembre, 2016

¿Está usted de acuerdo con pagar el 10 % del valor de su cuenta tras una experiencia que no cumplió sus expectativas o que simplemente fue un desastre? ¿Es justo tener que cumplir con esa imposición que constituye una “multa” al derecho del cliente?

La definición del Diccionario de la Real Academia Española sobre el término propina expresa: “agasajo que sobre el precio y como muestra de satisfacción se da por algún servicio”. Por tanto, y ateniéndonos a este concepto, resulta paradójico que un cliente tenga que pagar un porciento obligatorio incluso en lugares donde las ofertas o la atención son deficientes. ¿Por qué abonar una comisión adicional si el servicio no tuvo la calidad requerida? ¿A quién reclamar cuando la satisfacción del cliente no está en sintonía con el porcentaje a remunerar? ¿Por qué si se pagan costos sobrevalorados por las propuestas gastronómicas además se tiene que efectuar ese pago agregado?

Muchas incógnitas y situaciones incómodas está despertando esta manifestación en la floreciente gastronomía cubana. En no pocas ocasiones ese detalle referido en el menú provoca molestias, sobre todo en las personas de presupuesto más reducido. Más alarmante resulta el sabor a impotencia que deja pagar por ser maltratado. Frustrarse por la atención recibida en La Reliquia o el Café Tilín, esperar por una sencillas croquetas más de una hora en Espacios, sentirse hacinados por la cantidad de personas que admite el Bolabana en su elitista reservado (siempre que paguen el excesivo costo que exige ese supuesto privilegio), o ser agobiados en no pocos lugares por servicios que sin tacto alguno persiguen únicamente la propina son experiencias que hemos vivido algunos integrantes del equipo de Cuba Paladar.

Otra arista del asunto es la relacionada con las paladares que ciertamente cuentan con un servicio encomiable, tales como La Guarida, Río Mar, Café Laurent o Nao, por solo citar algunas, pero que cobran el inoportuno porcentaje a pesar de los altos precios de sus ofertas. Esa no es la variante seguida en establecimientos de probada excelencia, como por ejemplo El Litoral, Otramanera, Cocinero o Los Naranjos, que a tono con sus elevados costos ganan por merecimiento propio la verdadera propina, la que es fruto de un trabajo profesional y que en muchos casos excede el polémico 10 %.

Por razones como esa, Cuba Paladar aboga por el derecho del cliente a retribuir la atención recibida en dependencia exclusivamente de su satisfacción personal y siempre dejando la opción de la compensación o no. La propina debe constituir solo un incentivo para la buena atención, no su garantía.

Polémicos asuntos como este muchas veces quedan bajo el telón, sin otra salida que resignarse a la insatisfacción. Por ello en próximas emisiones de nuestro boletín abordaremos temas tan latentes como la doble carta, las comisiones, los porteros que cobran por el parqueo y toda cuestión que atente contra usted, amigo lector.

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Acerca de Ania Despaigne

Es Ingeniera Industrial, graduada del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría. Su carrera ha desarrollado sus conocimientos en los siguientes perfiles: logística y gestión de la producción, dirección, calidad, matemática aplicada, informática empresarial y gestión de los recursos humanos. Es miembro del Proyecto Comunitario Espiral, donde sus principales motivaciones son ayudar a la sociedad y poner en práctica el desarrollo sustentable. Ania se ha especializado como crítica culinaria desde hace tiempo y una de sus pasiones es escribir.