Marta, ganadora de MasterChef 6: “Me veo trabajando con Ketty porque podríamos hacer un gran tándem”

por | 13 julio, 2018

Marta Verona celebra su triunfo en ‘MasterChef 6’, junto al jurado y a su compañera Ketty Fresneda. RTVE

En un tiempo de relaciones líquidas como el presente, Marta Verona quiere que su amistad con Ketty Fresneda solidifique. “Una de las cosas que me ha enseñado MasterChef es a cuidar a las personas”, afirma en una entrevista con este diario la vencedora de la sexta edición del concurso de RTVE un día después de emitirse la final en cuyo duelo decisivo se tuvo que enfrentar a su gran amiga, -“hermana”, según le gusta decir a ella-.

“Vivimos lejos la una de la otra, pero hablamos mucho por teléfono y ella ha venido a Madrid un montón de veces… De hecho el lunes se vino a mi casa para ver la final juntas. Es una amiga para toda la vida“, sentencia con la confianza de sus 22 años la joven que no duda en imaginarse un futuro junto a su amiga cubana, también a nivel profesional: “Me veo trabajando con ella porque podríamos hacer un gran tándem, nos complementamos tanto a nivel personal como culinaro. Yo soy muy intensa y hablo mucho, y ella sabe ser más calmada; yo le puedo aportar energía y ella a mí tranquilidad”.

De momento los caminos de las dos finalistas de MasterChef 6 se reencontrarán a partir del próximo 1 de octubre en San Sebastián donde comenzarán a cursar sendos másteres en el prestigioso Basque Culinary Center como premio a su clasificación en el concurso gastronómico. “Ahora seremos compañeras de universidad, así que nuestra amistad va a seguir“, mantiene ilusionada la flamante ganadora del talent de RTVE que ayer cerró su sexta edición con récord de la temporada ante 2,9 millones de espectadores de audiencia media y un 27,7% de cuota de pantalla.

Marta Verona se proclamó ganadora de MasterChef 6 hace ya dos meses, pero hasta este lunes, cuando se emitió el programa, no pudo celebrarlo; algo especialmente complicado en los tiempos de las redes sociales para alguien con 22 años y con tendencia dicharachera. “Este tiempo he tenido que guardar el secreto, intentar no demostrar mi euforia, y hoy ha sido un día muy especial porque es cuando lo puedo disfrutar de verdad y compartirlo“, proclama exultante en plena ronda de entrevistas por fin libre de las restricciones de confidencialidad.

La popularidad es parte de la nueva vida de esta chica que tras ganar MasterChef trata, no obstante, de mantener los pies en el suelo para poder seguir dando pasos hacia su sueño. Mirando al futuro se imagina con su propia empresa de catering especializada en cocina saludable, pero antes de llegar a eso tiene claro el camino. “Primero tengo que formarme todo lo que pueda”, afirma dando muestras de un síntoma de madurez, que ella misma atribuye también a su paso por el concurso: “MasterChef me ha cambiado la vida y para bien”, admite: “Ahora me veo más valiente y con una actitud ante la vida más arriesgada. Me veo con ganas de asumir retos y con más carácter”.

La pasión por la cocina, según cuenta Marta, se le despertó desde bien pequeña. “Yo cocinaba ya para mis compañeros de clase en el colegio”, recuerda. “Les llevaba la merienda y preparaba cenas con mis amigos. Cuando descubrí que la gente era capaz de disfrutar con el hecho de comer lo que yo cocinaba empezó a convertirse en una pasión”, relata. Después, cuando terminó el Bachillerato y tuvo que tomar la decisión de decidir cuál iba a ser su profesión, pensó que lo mejor era intentar trabajar en “algo que aunque le dediques muchas horas te permita disfrutar”. Y en su caso eso era sinónimo de cocinar.

Primero eligió estudiar un grado en Nutrición y Dietética y ahora gracias a MasterChef le surge la oportunidad de continuar el camino con formación en el Basque Culinary Center. De hecho, ella destaca esta parte del premio como lo más importante de sus recompensas. Y eso que también se ha llevado un cheque con 100.000 euros y la posibilidad de publicar un libro con sus recetas de cocina. También se ha llevado el codiciado trofeo de MasterChef, que de momento descansa en una repisa en su habitación juvenil. “Lo he puesto ahí para verlo cada mañana cuando me levanto; pero es tan importante para mí que quiero reubicarlo y aún no sé donde”, asegura: “Creo que cuando me independicé y tenga una casa para mí lo pondré en mitad del salón”.

Origen: ELMUNDO