Servicio a domicilio y el desafío para la economía familiar

por | 19 agosto, 2020

¿Cuánto cuesta un servicio de comida a domicilio? ¿Cómo funciona el también llamado delivery en La Habana?

Cuando comenzaron los primeros casos de la COVID-19 en Cuba el pasado mes de marzo, al unísono se cerraron las puertas de los restaurantes y bares de La Habana, algunos por la legítima preocupación higiénico-sanitaria, otros por temor y unos cuantos por falta de clientela. Sin embargo, algunos decidieron mantenerse abiertos reactivando o comenzando a experimentar por primera vez este servicio, que hasta esa fecha solo era popular entre las pizzerías y algunas cafeterías de comida rápida. Cubapaladar pudo confirmar solo en la capital que al menos 66 establecimientos gastronómicos se aventuraron por esta modalidad, aunque algunos  decidieron abandonar este servicio a las semanas debido a la falta de experiencia en este giro y a los grandes desafíos que ha generado esta crisis, como el desabastecimiento y las estrictas medidas sanitarias.

Mandao en acción

Después de la fallida fase 1 en La Habana, nos sorprendió apreciar que muchas paladares ya estaban implementando su propio servicio a domicilio o se habían aliado a las plataformas emergentes como Mandao, AlaMesa o Pa’mi casa, pero esta vez con mucho más fuerza. Desde el regreso a la fase de transmisión autóctona limitada de la COVID-19 en la capital de Cuba, hemos ya confirmado a más de 140 restaurantes y cafeterías que ofrecen delivery!! Muchos de estos servicios han aumentado también su alcance geográfico, cubriendo prácticamente todos los municipios habaneros; sin embargo, residentes de lugares más alejados del “centro gastronómico de la ciudad” (llámese Habana Vieja, Plaza de la Revolución y Playa) no siempre han podido beneficiarse de esta oportunidad, por lo general sus opciones se limitan solo a restaurantes locales. Es común escuchar decir que “casi nunca nadie quiere llegar a los que están un poquito más distantes de la vida urbana”. ¿Será por la distancia y el tiempo que deben recorrer los mensajeros en la entrega de la comida? Por si o por no,  dejan a un amplio sector con ansias de degustar una gran parte de la gastronomía habanera y un vacío de interrogantes sin respuestas.

Actualmente existen restaurantes en La Habana que ofrecen el servicio de comida a domicilio para todos los municipios, como es el caso de la  paladar Mercy Bar-Café, situada en 1ra y 70 en el barrio de Miramar, pero como dice el refrán “la felicidad nunca es completa” quedamos sorprendidos por los precios… ¿15 CUC por un servicio a domicilio a Boyeros, Habana del Este, Arroyo Naranjo y el Cotorro?

El costo del servicio basado en la distancia comienza en 1ra y 70. Esto en kilómetros y tiempo aproximadamente sería, Boyeros 25 minutos 16.1 km, Arroyo Naranjo, 33 minutos, 21.2  km, Habana del Este 24 minutos, 13.6 km y Cotorro 36 minutos 24.1 km.

¿Estos kilómetros desgarrarán tanto la economía de un sitio al punto de que un delivery cueste más que los productos en sí?

La autora no pone en duda que alguien pague esta opción, pero evidentemente serán los pocos. Los números  impactan a la vista, imagínense al bolsillo. La mayoría nos quedaremos con las ganas de degustar lo que nos propone el tan popular Mercy Bar-Café.

Comprendemos por razones obvias lo difícil que está siendo esta etapa para todos. Las soluciones y maneras de salir adelante son formas de subsistencias legítimas como lo es también el compromiso y las maneras de tratar de llegar a todos. ¿Se estará fomentando una gastronomía elitista?

¿Será justo para quienes vivimos alejados de la urbe y deseemos comer una simple pizza de algún restaurant “del centro”,  pagar más por el delivery que lo vamos a comer?  Una manera podría ser visualizar el asunto desde la fórmula ganar-ganar, gana el establecimiento y gana el consumidor.

Nos surgen otras interrogantes que se desprenden del asunto: la calidad. No siempre es óptima en correspondencia a los elevados precios, y aunque no podemos generalizar, en ocasiones  el servicio a domicilio  resulta ser  una caja de sorpresa.

“Quien dijo que todo está perdido”  de los barrios emergen algunas propuestas atractivas, más ajustadas en precios por el sitio en el que están enclavadas, ejemplo de ellos tenemos dos establecimientos en el municipio Arroyo Naranjo, la cafetería Hamburguesas Lulys en La Guinera, que ofrece un sencillo menú con una excelente relación calidad y precio, y la paladar Atlanta Café situada en la céntrica Palma, con muy buenas ofertas, pero con precios “un poco más subiditos de tono”.

El galardón del delivery en este municipio lo ha ganado sin dudas Los Atrevidos, negocio que por excelencia surge el delivery como única opción, fundamentalmente con pizzas. Es un negocio que cuenta con algo de madurez, con sus altas y bajas, pero desde el escenario actual nos ha mostrado su mejor rostro.

Al solicitar sus servicios, nos encontramos con unas pizzas con un queso mediocre, con la masa casi cruda y en general la pizza estaba quemada casi en su totalidad. No creo que la pizza tuviera ausencia de ingredientes, la elaboración y cocción de la misma fue su talón de Aquiles. Algo que echa por tierra el mayor esfuerzo, como es adquirir los productos y el llegar a los clientes. Los precios del servicio a domicilio oscilan entre $25 MN a La Guinera y a los municipios más distantes $6 CUC. Las pizzas y sus restantes ofertas entre $2 y $6 CUC, números aceptables. Para ser justos tenemos que afirmar que cumplieron con su publicidad y las pizzas si llegaron calientes, bueno quemadas por fuera y crudas por dentro, pero calientes….

Entrega de El Biky

Se debe apostar a que la caja de sorpresas, sea de las buenas. Estamos conscientes de las limitaciones de disponibilidad de productos e ingredientes, pero hay un factor subjetivo porque en muchas ocasiones ni tan siquiera la calidad depende de los recursos, sino de cómo se hace. Todos recordamos en épocas pasadas como se obtenían resultados culinarios de gran calidad con poco.

La COVID-19 es nuestra situación actual, pero no será permanente y con mirada optimista volveremos pronto a la “nueva normalidad”.  La gastronomía ha sido un  sector bien golpeado por la pandemia y estará por un buen tiempo obligada a abrirse al mercado nacional. Sólo los que sean capaces de afrontar y restructurar la nueva dinámica sobrevivirán. Apostar por ser más flexibles y aplicar el ganar/ganar. ¡No siempre se puede mirar de un solo lado!