Slow Food Cuba: COVID-19 no nos detendrá

Una vez más queda demostrado que vivir con sostenibilidad es posible bajos los presupuestos de la Agroecología y las ideas de Slow Food. Cuba tiene sobrada experiencia en la supervivencia y el desarrollo sostenible. Nuestra comunidad quiere hacer público el sentir y el trabajo de todos los miembros de las comunidades de Slow Food en Cuba, mediante la publicación de anécdotas, fotos y experiencias de lo que todos estamos haciendo y que en palabras de la líder del movimiento Madelaine Vázquez:

Son cosas simples, pero grandes.

La Comunidad Frutas del Caney ha desarrollado talleres de capacitación para incentivar el cultivo orgánico en patios, balcones y pequeños espacios y hasta hacer jardines verticales con botellas plásticas reusadas. Culminando con las técnicas de conservación de alimentos para tener una reserva en nuestros hogares ante cualquier posible contingencia. De esta forma, se puede enfrentar una cuarentena con suficientes alimentos en casa, este ejemplo ha permitido que varias comunidades empoderadas puedan incluso estar en condiciones de donar alimentos conservados.

Foto: Nilda Iglesias , Conservas Frutas del Caney

La Comunidad de Frutas del Caney tiene experiencia en la preparación y envío de donaciones, ya que durante otras situaciones excepcionales ha realizado varios envíos de alimentos a la región de Baracoa que se vió afectada por un ciclón tropical.


Muchos miembros han estado compartiendo recetas y aportes de productos preparados, dando el ejemplo y promoviendo la preparación de conservas que pueden ser utilizadas durante la recomendada fase de aislamiento social.

Foto: Conservas de Tomate, Madelaine Vázquez y Omar Sánchez

Foto: Coctel de Frutas, Madelaine Vázquez y Omar Sánchez

Foto: Tostones pre-fritos, Madelaine Vazquez y Omar Sánchez


Bertha Rivero nos motiva a cocinar en casa y comparte con todos una receta para hacer galletas:

Ingredientes: 2 yemas de huevos, 500 gramos de harina, 180 gramos de azúcar glas (la puedes pulverizar en la batidora), 300 gramos de mantequilla (puedes sustituirla por manteca de cerdo o una parte de mantequilla y otra de aceite, en caso q no tengan mantequilla), 2 cdas de leche, pizca de polvo de hornear.
Procedimiento: Cremar la grasa con el azúcar, ya que esté integrado perfectamente incorporar las yemas,mezclar e integrar la harina,la leche y el polvo de hornear,hasta homogeneizar hasta q quede suave y aereada,colocar la masa en una manga, o por cucharadas, ponerlas en una bandeja, engrasada y espolvolreada con harina (siempre sacúdala y quite el exceso de harina) esto para que no se peguen. Y ponerlas en el horno a 180 grados de 8 a 10 minutos, o hasta que doren ligeramente, no mucho porque se secan, y se ponen muy duras. Sacarlas del horno y refrescar (después que enfrían se ponen más crujientes).

Foto: Bertha Rivero,  Coffecake de fruta.


Mildred I Obourke, comunicadora de la Comunidad Slow PlasSiga, con una amplia actividad en las redes y sobre todo en su grupo Mildred MAS Alimentos Sanos, quiso compartir sus experiencias:

La Comunidad Slow Food y Movimiento de Alimentación Sostenible se está movilizando no sólo para ayudar a las vecindades locales con la entrega o venta de productos a un precio asequible y justo; sino que también está llamando la atención a los cubanos sobre la necesidad de usar todo el conocimiento posible, todo tipo de tecnología para incrementar la siembra a nivel de casa de cualquier tipo de alimento, plantas medicinales y condimentos. Se puede sembrar hasta en un pomo de agua; buscar alternativas de un pequeño huerto vertical; en macetas; en patios donde con algo de asesoría de pueden lograr plantas como ajo, cilantro, ají cachucha… Las cercas también son espacios para enredadera. Las pequeñas fincas son un potencial inmenso. Debemos aprender a conservar y conservar. Es infinito lo que podemos hacer.. Hubo un momento en que – al calor de la Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar en coordinación con los Comités de Defensa de la Revolución– proliferaron los patios. Muchos se convirtieron en sitios prolíficos, pero creo que eso ha decaído un poco. Es necesario rescatar ese Movimiento y posibilitar el acceso a los abonos orgánicos, tierras enriquecidas y asesoría. Carlo Petrini, presidente de Slow Food Internacional ha llamado a que cada quien tenga en casa una planta sembrada y señala que eso es hacer Revolución. Estoy de acuerdo. No tengo un gran huerto; mi tierra es mala y me faltan conocimientos; pero cada día tengo el ají cachucha y el cebollino para sazonar; las frutas del maracuyá para jugos. Ahora cosecho también cilantro a la mano, tomatito cherrie y ají pimiento enano. Tengo dos matas de plátanos burro enano, con racimos por coger. Esos alimentos los comparto con alguna que otra gente de mí barrio. Y espero que este año, mi mata de limón salga de su improductividad. Tengo menta, moringa, caña mexicana, caña santa o corta calentura para la presión arterial y la fiebre y salvia para garganta. Para este año este huertillo debe crecer en ambos sentidos.

Foto: Mildre I Obourke, Maracuyas.


Desde el centro del país, La Finca del Medio se realza ahora mas que nunca como una de los ejemplos a seguir cuando se trata de resiliencia no solo en como finca agroecologica sino como comunidad en general. Sobre ello Leidy Casimiro nos transmite:

Foto: Leidy Casimiro, La Finca del Medio.

Cuando mi papá dijo hace unos años la frase “la idea sobre la mesa” para mi fue motivador, es por eso que comparto hoy esta reflexión con algunas fotos de las cosas que hemos venido haciendo y continuamos cada día, dando fe y esperanza de que sí se puede, recordando como en este camino de casi 28 años comenzamos en un territorio descampesinado, donde todos se fueron a la ciudad y a otros países y nuestra propia finca estaba sin vida ya de las intensas y malas prácticas agrícolas convencionales.

Foto: Leidy Casimiro, La Finca del Medio.

El inicio fue de cero, pues hemos tenido que hacer nuevamente nuestros suelos, crear nuestras herramientas, experimentar e innovar en tecnologías apropiadas para el uso de las fuentes renovables de energía y hacer del trabajo familiar una gran fortaleza. “la idea sobre la mesa” es la esencia de un modelo de vida donde la pequeña finca familiar puede ostentar la gloria de llevar a lo máximo, como cultura, la simplificación de un conjunto de pequeños detalles que hacen grande el título de pequeños agricultores. Pueden mostrar en la mesa, la concepción natural de los alimentos desde la selección de la semilla hasta su degustación, todo por ellos. LA IDEA SOBRE LA MESA se expone, para un nuevo pensamiento agrícola que se pueda ver, oler, tocar y saborear como en una galería de arte.


Nuestra comunidad no pudo encontrar palabras más sinceras para concluir que las de la coordinadora de comunicación de Slow Food Cuba, Nélida Pérez:

La presencia del coronavirus ha sido una especie de llamado del Universo para que se reaccione ante tanto daño, que determinados países y personas que con tanto poder, han perdido la sensibilidad humana. Nos ha colocado en un eje nuevo, inédito, que hay que enfrentar como humanidad. Las guerras, las hambrunas y el cambio climático no han sido suficientes para frenar el ímpetu de destrucción, la ceguera por el dinero, la insensatez y ambición de dominar al mundo, por lo se está destruyendo al planeta. Ahora tenemos ante sí este reto. Es la hora de sacar nuevas fuerzas y a la vez, empuñar las armas de la solidaridad, la inteligencia y la unidad. Esas que han estado en los cimientos de nuestra Patria.