Una merienda para el recuerdo: II Aniversario de Cubapaladar

por | 20 febrero, 2017

En la reunión que tuvo el equipo en pleno de Cubapaladar a propósito de su segundo año de vida activa, primó algo que caracterizó a tan heterogéneo y sin embargo complementario colectivo: la armonía, la comunicación y la conciencia de participar en un proyecto hermoso y  saludable.

No podía faltar la degustación, que tras resúmenes, planes y perspectivas informa siempre este tipo de encuentro.

Aunque abundante y variada, la merienda (que llegó a cena a juzgar por la hora en que terminó) tuvo la misma irregularidad de las fuentes que la nutrieron, lo cual nos dejó una lección acerca de a qué paladares y servicios acudir para futuras reuniones.

Vino, cerveza y un bien mixturado jugo de varias frutas constituían lo más solicitado entre las bebidas.

Lo mejor fueron los inicios, con unos deliciosos canapés vegetarianos concebidos por la creativa cocinera empírica y colaboradora de Cubapaladar Abanay Quiñones: tomates rellenos con otras verduras y de inmediato berenjenas que también abrigaban un interior de esa suerte; aunque hubo ciertas críticas respecto al primero (pues algunos consideraban que debían estar cocido) a mí al menos me resultó perfecto.

No demeritó tan exquisito entrante lo que siguió, proveniente del Bar Ideas: salmón ahumado relleno con queso crema, queso azul y uvas pasas, cebiche de pescado y ensalada de camarones.

A partir de esa arrancada gourmet, la merienda decreció a platos no solo convencionales, sino deficientemente facturados provenientes de Los 3 Chinitos, Doña Alicia y La Saga: pizzas harinosas y pobremente mezcladas; tostones rellenos prácticamente crudos; papas fritas socatas; nuggets de pollos con más empanizado que  carne, y ausente de una mejor elaboración.  Lamentablemente, estos tres últimos lugares no pasaron la prueba básica de un equipo multidisciplinario de críticos culinarios.

Afortunadamente el postre volvió a levantar la parada con uno de esos dulces elaborados por la chef Yamilet Magariño: una torta de chocolate matizada con jengibre, maní y otros nada habituales ingredientes que fueron develados tras un concurso donde los participantes trataron de adivinarlos.

Nuestra colega Ania, con su probada agudeza, fue la que más se acercó a la conformación de la receta: tras la elegancia con que el chef Enoch seccionó el pastel (toda una clase práctica) degustamos, y a modo de colofón su colega, la muy talentosa Niove contó algunas de sus experiencias en la mixtura de cocina y otras artes, sobre todo la más reciente en la Feria del libro, dentro del panel sobre Lezama.

Fue una tarde hermosa y feliz, que también contó con la presencia de la  directora del Proyecto Cocina y Cultura Alimentaria, la infatigable Dra. Wally Thompson.

Ese espíritu emprendedor y solidario resultó lo mejor del encuentro, de modo que, junto a las varias delicatesen, se me olvidó el hecho de que horas después, aun repetía el aceite saturado de las papas fritas.

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Acerca de Frank Padrón

Licenciado en Filología en la Universidad de La Habana, especializado en Literatura Cubana. Ha realizado posgrados acerca de la cultura nacional y universal. Escritor, crítico de artes y comunicador audiovisual; cuenta con más de quince libros publicados, algunos de los cuales han recibido reconocimientos (inter)nacionales, en los géneros de ensayo, narrativa y poesía, entre ellos Co-cine. El discurso culinario en la pantalla grande (2011), con el cual obtuvo premio a nivel de categoría (food literatura) y resultó finalista en la etapa final, dentro del prestigioso concurso Gourmand World Cookbooks Award, con sede en Madrid, España; ha curado varios ciclos sobre cine y gastronomía que se han presentado en salas de la capital e investiga desde hace varios años acerca de las relaciones entre la cocina y otras artes, lo cual vuelca en su columna en la revista Excelencias Gourmet.